El Laboratorio Sensilia es un laboratorio francés, familiar e independiente situado en Gironda (Francia). Desde 2019, trabajamos en la investigación y fabricación de productos de bienestar sanos e innovadores.

Descubra los roles clave de los Omega-3 EPA y DHA para la salud articular, cerebral y celular del perro, con las mejores fuentes naturales recomendadas.
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Omega-3Los Omega-3 son ya un referente en la nutrición canina. Sin embargo, pocos propietarios saben realmente qué significan esas dos siglas: EPA y DHA.
Son ácidos grasos de cadena larga con efectos fisiológicos poderosos: actúan sobre la salud articular, la piel, el cerebro, el corazón, los riñones y la respuesta inmunitaria.
Descubramos cómo actúan, cuáles son sus mejores fuentes y por qué su equilibrio marca la diferencia en el bienestar del perro.
Los perros con artrosis suplementados con EPA/DHA presentan una mejora significativa de la movilidad y la calidad de vida tras 12 semanas.
El EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico) pertenecen a la familia de los omega-3.
A diferencia del ALA (ácido alfa-linolénico), son directamente biodisponibles: el organismo del perro puede utilizarlos sin conversión enzimática.
El EPA es el precursor de las resolvinas E, moléculas naturales implicadas en la resolución de la inflamación. En el perro, contribuye a:
El DHA (ácido docosahexaenoico) va mucho más allá de ser un simple ácido graso estructural.
Forma parte de los fosfolípidos, las grasas que componen las membranas celulares. Estos fosfolípidos actúan como una barrera flexible y protectora que también facilita la comunicación entre células.
El DHA constituye hasta el 30–40 % de los fosfolípidos cerebrales, pero también juega un papel clave en el tejido articular: protege el cartílago y regula las células óseas.
El DHA actúa directamente sobre los condrocitos (células del cartílago) y los osteoclastos (células que degradan el hueso). Ante una inflamación, ayuda a preservar la integridad del cartílago al:
En definitiva, el DHA contribuye a frenar la degradación del cartílago y a mantener el equilibrio óseo, actuando sobre la inflamación y sobre la regeneración celular.
Más allá de la protección, el DHA contribuye a la resolución de los procesos inflamatorios mediante la producción de resolvinas D y protectinas, dos mediadores lipídicos endógenos. Estas moléculas favorecen la cicatrización tisular y la regeneración del cartílago articular al estimular la migración y la proliferación de condrocitos sanos.
Los metabolitos derivados del DHA, protectina D1 y resolvina D2, reducen la actividad catabólica del cartílago y favorecen su reparación funcional.
Así, el papel del DHA no se limita al cerebro o la visión: actúa como un verdadero regulador del equilibrio articular, protegiendo los condrocitos, frenando las enzimas que destruyen el cartílago y estimulando la regeneración tisular, contribuyendo así a una movilidad duradera.
El EPA y el DHA actúan sobre múltiples sistemas fisiológicos. Aquí tiene un resumen de sus efectos clínicamente documentados en perros:
| Área de acción | Efectos observados | Fuentes clínicas |
|---|---|---|
| Articular | Reducción del dolor, mejora de la movilidad, protección del cartílago | Roush, Bauer, Takahashi, Tsuchida |
| Piel y pelaje | Reducción del prurito, mejora del pelaje | Logas |
| Cardiovascular | Reducción de arritmias, efecto hipotensor, mejora del perfil lipídico | Smith, Nasciutti |
| Cognitivo | Mejor memoria y capacidad de aprendizaje | Rodrigues |
| Renal | Reducción de la proteinuria (proteínas en orina) | Brown |
| Inmunitario | Reducción del estrés oxidativo, modulación de citocinas | Magalhaes |
Uno de los desequilibrios nutricionales más comunes en perros está en el ratio entre Omega-6 y Omega-3.
Los piensos y los alimentos húmedos industriales suelen contener un exceso de omega-6, procedente de aceites vegetales (girasol, maíz y soja), y muy pocos omega-3 marinos. El resultado: una proporción que a menudo supera 10:1 e incluso 20:1.
Un ratio de 2,6:1 mejora el perfil inmunitario y antioxidante de los perros, en contraste con un ratio desequilibrado de 31:1.
Los veterinarios recomiendan habitualmente una proporción de 2:1 a 4:1 para cuidar la salud integral del perro.
El EPA y el DHA son ácidos grasos indispensables para el organismo del perro. Sostienen su movilidad articular, su cognición, su salud cutánea y cardíaca, y participan activamente en la regeneración del cartílago.
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Este artículo ha sido redactado por el equipo de I+D del Laboratorio Sensilia, experto en nutrición animal.