
¿Su perro parece más rígido en otoño? Descubra la relación entre humedad, frío y artrosis y las medidas para cuidar su bienestar articular.
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Consejos prácticosVuelven las primeras lluvias, las mañanas refrescan… y su perro parece tardar más en salir de su cama. Duda ante los escalones, reduce el paso durante el paseo o prefiere quedarse tumbado. ¿Por qué estas dificultades parecen a veces más marcadas en otoño?
El frío, los cambios meteorológicos y los nuevos hábitos de la estación pueden combinarse. Sin embargo, el efecto directo de la humedad sobre el dolor por artrosis sigue siendo incierto en el perro.
El objetivo es, por tanto, observar a su compañero y adaptar su día a día: mantener una actividad regular, ofrecerle un descanso cómodo y facilitar sus desplazamientos. Estas medidas pueden ayudarle a pasar el otoño con mayor comodidad.
La artrosis es una enfermedad crónica que afecta a toda la articulación. Combina cambios en los tejidos articulares, inflamación y dolor que pueden limitar el movimiento. Su tratamiento se basa en varias medidas complementarias.
La sensación de que el dolor aumenta cuando cambia el tiempo también es frecuente en las personas. Algunas investigaciones encuentran asociaciones modestas con la humedad, el viento o la presión atmosférica. Otras no las confirman. Estos resultados no pueden extrapolarse directamente al perro. Dixon et al., 2019 ; Ferreira et al., 2024.
El frío podría modificar la sensibilidad de las vías del dolor: algunos estudios experimentales en ratas exploran esta posibilidad. Sin embargo, no demuestran lo que ocurre en un perro con artrosis durante un paseo otoñal. Kim et al., 2024.
Qué muestra la investigación: en 62 perros con artrosis no se encontró ninguna relación estadísticamente significativa entre las variables meteorológicas estudiadas y las puntuaciones de dolor comunicadas por sus propietarios. La temperatura media y la duración del día estaban asociadas con la actividad medida, pero explicaban menos del 1 % de sus variaciones.
— Katz et al., 2017
Este estudio no permite descartar toda sensibilidad individual. Invita a no presentar la humedad como una causa demostrada de empeoramiento.
En otoño también pueden producirse otros cambios: paseos más cortos, descansos prolongados y desplazamientos sobre superficies resbaladizas. La rigidez observada merece atención, aunque su relación con el tiempo siga siendo incierta.
Cuando se suceden los chubascos, los paseos a veces se reducen a salidas para hacer sus necesidades. Este cambio de hábitos merece tanta atención como la temperatura exterior.
Qué muestra la investigación: en una encuesta a 3.153 propietarios, el 48,2 % afirmó tener menos probabilidades de ejercitar a su perro con frío, frente al 25,3 % cuando llovía. Estos resultados describen hábitos declarados; no miden directamente el dolor por artrosis.
— Hall et al., 2021
Los paseos cortos repartidos a lo largo del día pueden tolerarse mejor que una salida larga ocasional. Su duración debe adaptarse con el veterinario según el dolor, la movilidad y la condición física de su perro.
Empiece con calma. Elija una ruta llana que permita volver fácilmente y evite compensar varios días de poca actividad con una salida repentinamente mucho más exigente.
También deben evitarse los juegos de lanzar la pelota con aceleraciones y cambios bruscos de dirección en un perro con artrosis. Prefiera una marcha controlada y actividades tranquilas adaptadas.
Qué muestra la investigación: en 56 perros con artrosis seguidos durante 49 días mediante un sensor, la actividad total era mayor los fines de semana que entre semana. Sin embargo, las mediciones de actividad no estaban estrechamente asociadas con las evaluaciones del dolor.
— Lee et al., 2021
Por tanto, la duración del paseo no basta para evaluar el bienestar articular. Observe también cómo camina su perro, cómo se levanta y cómo se recupera después de salir.
Después de un paseo húmedo, seque suavemente su pelaje, vientre y patas. Deje una toalla cerca de la entrada para incorporar esta pequeña rutina sin complicar las salidas.
Un abrigo impermeable puede mejorar la comodidad de un perro sensible al frío o que se empapa fácilmente. Elíjalo según su pelaje, su constitución y sus reacciones. Debe permitir que hombros y caderas se muevan libremente.
Estas precauciones buscan su bienestar térmico. No constituyen un tratamiento de la artrosis.
Coloque su cama en un lugar seco, protegido de las corrientes de aire. Compruebe sobre todo cómo se tumba y cómo se levanta.
Una cama demasiado profunda o con un borde difícil de superar puede complicar estos movimientos. Prefiera una superficie cómoda, estable y de fácil acceso. Si su compañero abandona su cama habitual, observe qué parece molestarle.
Elegir una cama adecuada forma parte de las adaptaciones recomendadas para los animales mayores con dolor.
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Las hojas mojadas, los escalones húmedos y las terrazas lisas pueden dificultar las salidas. Dentro de casa, las patas mojadas también complican los desplazamientos sobre algunos suelos.
Recorra el trayecto con su perro: desde su cama hasta la puerta y después hasta el jardín o la calle. ¿Dónde duda? ¿Dónde resbalan sus patas?
Algunos ajustes pueden facilitar su día a día:
Estas adaptaciones forman parte del apoyo recomendado para los problemas de movilidad.
Cuando disminuyen las salidas, los hábitos alimentarios a veces siguen siendo los mismos. Las golosinas para entretenerlo y los pequeños premios pueden añadirse entonces a su ración habitual.
Mantener un peso adecuado es una de las prioridades del tratamiento de la artrosis. El veterinario puede evaluar la condición corporal y muscular de su perro y ajustar su alimentación a sus necesidades.
Los omega-3 EPA y DHA forman parte de las opciones nutricionales recomendadas para los perros con artrosis clínica. Su aporte debe tener en cuenta la alimentación que ya reciben y sus necesidades individuales.
Un complemento se integra en un programa que combina seguimiento veterinario, alimentación, actividad adaptada y ajustes en la vida diaria. No sustituye al tratamiento del dolor.
Descubra nuestra guía sobre los omega-3
Anote las nuevas dificultades: levantarse más despacio, paseos más cortos, dudas ante un escalón o sueño alterado. Un vídeo breve puede ayudar al veterinario a comprender lo que observa en casa.
Si su perro deja de apoyar una pata, presenta dolor intenso o pierde repentinamente la capacidad de caminar, contacte rápidamente con un veterinario. No espere a que mejore el tiempo.
Proteger a un perro con artrosis en otoño requiere una rutina atenta: mantener paseos adaptados, secar su pelaje, hacer más seguros sus desplazamientos y ofrecerle un descanso cómodo.
Las observaciones de los propietarios cuentan, aunque los mecanismos meteorológicos sigan siendo inciertos. Si su perro se mueve menos o se levanta con más dificultad, solicite una reevaluación de su tratamiento.
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Este artículo ha sido redactado por el equipo de I+D del Laboratoire Sensilia, experto en nutrición animal.
El Laboratorio Sensilia es un laboratorio francés, familiar e independiente situado en Gironda (Francia). Desde 2019, trabajamos en la investigación y fabricación de productos de bienestar sanos e innovadores.