
Conozca el origen del mejillón verde de Nueva Zelanda, su ecosistema marino, su acuicultura sostenible y la extracción de su aceite rico en Omega-3.
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Ingredientes naturalesEl mejillón verde de Nueva Zelanda (Perna canaliculus) es hoy una de las fuentes marinas de Omega-3 más estudiadas en el ámbito del bienestar articular. Utilizado en numerosos complementos alimenticios para humanos y perros, también atrae la atención por su método de cultivo único y su riqueza natural en lípidos marinos.
Pero detrás del aceite de mejillón verde se esconde una historia mucho más amplia: la de un ecosistema costero neozelandés, una especie endémica profundamente ligada a las tradiciones maoríes y una acuicultura considerada entre las que menos recursos consumen en el mundo.
¿Cómo se cultiva el mejillón verde? ¿Qué papel juega en los ecosistemas marinos? ¿Cómo se extrae el aceite para preservar sus valiosos componentes activos?
Desde el origen del mejillón verde hasta los métodos modernos de extracción de su aceite, este artículo repasa la historia, el ecosistema y la sostenibilidad de este singular ingrediente marino.
El mejillón verde de Nueva Zelanda (Perna canaliculus) es conocido hoy por su riqueza natural en lípidos marinos y Omega-3. Pero antes de utilizarse en complementos alimenticios, esta especie es ante todo un elemento central de los ecosistemas costeros neozelandeses.
Endémico de Aotearoa —el nombre maorí de Nueva Zelanda—, el mejillón verde crece exclusivamente en determinadas zonas costeras del país, especialmente en los Marlborough Sounds, el golfo de Hauraki y varias bahías resguardadas de gran riqueza en fitoplancton.
Reconocible por el borde verde de su concha, puede vivir tanto en rocas como en fondos arenosos o fangosos. En estado silvestre, los mejillones forman a veces auténticos arrecifes submarinos que sirven de refugio a multitud de especies marinas.
Mucho antes del desarrollo de la acuicultura moderna, el mejillón verde ya formaba parte de la alimentación tradicional maorí.
Las comunidades costeras lo recolectaban según las estaciones y lo consumían fresco, seco o en conserva. Algunas prácticas de recolección y gestión de las zonas costeras se basaban en una lógica de preservación de los recursos marinos a largo plazo.
En la cultura maorí, esta relación con el litoral se inscribe en el principio de kaitiakitanga, que expresa una forma de responsabilidad y custodia de la naturaleza.
El mejillón verde sigue ocupando hoy un lugar importante en esta memoria marítima neozelandesa.
El mejillón verde es un molusco filtrador que se alimenta filtrando el agua de mar para capturar fitoplancton y partículas orgánicas en suspensión.
Esta función cumple múltiples roles ecológicos:
Los arrecifes de mejillones ofrecen refugio a una gran diversidad de organismos marinos: crustáceos, algas, invertebrados y peces juveniles.
La presencia de bancos de mejillones se considera a menudo un indicador de buena salud ecológica de las zonas costeras.
Hasta mediados del siglo XX, los mejillones verdes se recolectaban principalmente en estado silvestre. La creciente demanda y la pesca intensiva fragilizaron progresivamente varios arrecifes naturales.
Ante esta presión, Nueva Zelanda impulsó el desarrollo de la acuicultura del mejillón verde a partir de los años 1960.
Hoy, la mayoría de los mejillones verdes se cultivan en sistemas llamados longlines:
Este método permite a los mejillones crecer directamente en su entorno natural, sin ningún tipo de alimentación artificial.
La reproducción del mejillón verde también está íntimamente ligada a los ciclos naturales del océano. Los adultos liberan sus gametos en el agua y las larvas derivan durante semanas antes de fijarse sobre distintos soportes marinos. En esta fase, se denominan semilla o spat.
Una parte significativa de la acuicultura neozelandesa sigue dependiendo de esta semilla silvestre, recogida de forma natural antes de ser trasladada a las cuerdas de cultivo.
Los mejillones suelen alcanzar el tamaño de cosecha tras 12 a 24 meses de crecimiento.
La cosecha se realiza con buques especializados que izan las largas cuerdas de cultivo mediante sistemas hidráulicos. Los mejillones se separan mecánicamente, se enjuagan y se clasifican directamente a bordo.
La rapidez de esta etapa es esencial para preservar la calidad de la carne y, sobre todo, la estabilidad de los lípidos marinos, naturalmente sensibles a la oxidación.
Tras la cosecha:
El aceite de mejillón verde se obtiene mediante un proceso denominado extracción con CO₂ supercrítico.
Esta tecnología extrae los lípidos marinos minimizando su degradación. Como los Omega-3 presentes en el mejillón verde son especialmente sensibles al calor y al oxígeno, esta etapa es decisiva para preservar su calidad.
El proceso emplea dióxido de carbono en un estado intermedio entre líquido y gas. En este estado, el CO₂ actúa como un solvente natural que extrae los lípidos sin recurrir a solventes químicos agresivos.
Este método presenta varias ventajas:
El aceite obtenido se filtra y se protege de la oxidación para preservar su estabilidad.
El cultivo del mejillón verde se considera a menudo como una de las formas de acuicultura más sobrias en recursos.
A diferencia de otras fuentes animales, los mejillones:
Los análisis del ciclo de vida realizados en Nueva Zelanda también muestran que los mejillones de cultivo tienen una huella de carbono relativamente baja en comparación con muchas otras fuentes de proteína animal.
El cultivo del mejillón verde genera aproximadamente 30 veces menos emisiones de CO₂ que la producción de carne de vacuno, con una huella de carbono incluso inferior a la del tofu.
Aunque el cultivo del mejillón verde se considera relativamente sostenible, sigue dependiendo en gran medida de la salud de los océanos. Varios factores pueden afectar a la producción: el calentamiento de las aguas, la acidificación de los océanos, los episodios de mortalidad estival y los cambios en las corrientes marinas.
Por tanto, la calidad del agua y la resiliencia de los ecosistemas costeros son esenciales para preservar este recurso a largo plazo.
Para hacer frente a estos desafíos, Nueva Zelanda está impulsando programas de restauración ecológica destinados a proteger los hábitats costeros y reconstruir arrecifes naturales de mejillones.
Estos proyectos buscan en particular:
El mejillón verde de Nueva Zelanda no se limita a ser un simple ingrediente marino rico en Omega-3. Su interés también reside en el ecosistema del que procede: aguas costeras ricas en fitoplancton, una especie filtradora esencial para la biodiversidad marina y una cadena acuícola que todavía depende en gran medida de los equilibrios naturales del océano.
Desde la recogida de la semilla silvestre hasta el cultivo en longlines y la extracción del aceite con CO₂ supercrítico, cada etapa está pensada para preservar la calidad de los lípidos marinos que se encuentran de forma natural en Perna canaliculus.
El mejillón verde también ilustra los retos actuales de la acuicultura sostenible: producir limitando los insumos, preservar los ecosistemas costeros y adaptarse a los efectos del cambio climático.
Para PERNIXOL®, el Laboratorio Sensilia ha elegido el aceite de mejillón verde de Nueva Zelanda por su riqueza natural en lípidos marinos, con un enfoque atento a la calidad de las materias primas, su trazabilidad y su entorno de origen.
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Este artículo ha sido redactado por el equipo de I+D del Laboratorio Sensilia, experto en nutrición animal.
El Laboratorio Sensilia es un laboratorio francés, familiar e independiente situado en Gironda (Francia). Desde 2019, trabajamos en la investigación y fabricación de productos de bienestar sanos e innovadores.