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Artrosis o displasia en el perro: ¿cuáles son las diferencias?
Artrosis vs displasia en perros: diferencias clave, síntomas, diagnóstico y consejos de prevención. Descubre cómo los Omega-3 ayudan a proteger las articulaciones.
¿Tu perro cojea, tiene dificultades para saltar al coche o se levanta con esfuerzo por las mañanas? Muchos dueños piensan enseguida en artrosis. Pero existe otra causa frecuente de dolor articular: la displasia.
Ambas afecciones causan problemas de movilidad, pero sus orígenes y mecanismos son muy distintos. Entender la diferencia es fundamental para obtener un diagnóstico preciso, adaptar la prevención y aplicar el tratamiento adecuado.
Displasia en perros: un defecto articular desde el crecimiento
La displasia es una malformación articular que se desarrolla durante el crecimiento del cachorro. Afecta principalmente a la cadera y el codo, aunque puede involucrar otras articulaciones.
En un perro afectado, la cabeza del fémur no encaja bien en la cavidad pélvica, o los huesos del codo no se articulan de forma correcta.
Imagina una puerta mal ajustada en sus bisagras: se mueve, rechina y se desgasta rápido. Eso es exactamente lo que sufre la articulación de un perro con displasia.
Mecanismos clínicos
Mala articulación: inestabilidad articular crónica.
Distribución desigual del peso: microtraumatismos repetidos en cada movimiento.
Cartílago dañado: desgaste acelerado.
Reacción ósea: formación de osteofitos (espolones óseos).
Inflamación: los fragmentos de cartílago desencadenan sinovitis (inflamación de la membrana sinovial)
Hazewinkel (2008) subraya que la displasia es multifactorial: genética, velocidad de crecimiento, alimentación y sobrepeso influyen en su aparición.
Displasia de cadera
La displasia de cadera es un mal encaje entre la cabeza femoral y el acetábulo. Cuando la cavidad es poco profunda o malformada, la articulación se vuelve inestable.
Investigadores han demostrado que la displasia de cadera puede afectar hasta al 50 % de los perros en ciertas líneas antes de la instauración de programas de cribado.
Swenson et al.
Síntomas habituales:
Cojera intermitente desde joven (6–12 meses).
Marcha bamboleante con oscilación de la pelvis.
Dificultad para levantarse después del descanso.
Reticencia a subir al coche, correr o subir escaleras.
Cansancio rápido después del ejercicio.
Displasia de codo
La displasia de codo engloba varias anomalías del desarrollo que alteran la mecánica entre húmero, radio y cúbito. Las formas principales son:
FCP (Proceso Coronoideo Fragmentado): fragmento óseo que se desprende.
UAP (Proceso Ancóneo No Unido): defecto de osificación en parte del cúbito.
OCD (Osteocondritis Disecante): zona de cartílago fisurado que puede desprenderse.
Incongruencia articular: desalineación entre radio, cúbito y húmero.
Síntomas frecuentes:
Cojera intermitente en uno o ambos miembros anteriores.
Rigidez después del reposo o el esfuerzo.
Dolor al manipular el codo.
Descarga reducida; el perro protege la pata afectada.
En fases avanzadas: inflamación o calor articular.
Un estudio reciente realizado sobre 17 861 radiografías de perros de 13 razas mostró que la displasia de codo afectaba en promedio al 11,4 % de la población estudiada.
Roels J et al.
Datos clínicos en Francia (2002-2022):
Prevalencia por raza:
Dogue de Burdeos: 32,2 %
Rottweiler: 21,3 %
Boyero de Berna: 19,7 %
Cane Corso: 15,7 %
Diferencia entre sexos: los machos se ven afectados con más frecuencia (17,5 % frente al 10,5 % en hembras).
Lesiones más comunes: incongruencia articular y FCP.
La prevalencia indica la proporción de perros afectados en una población. Una prevalencia del 32,2 % en el Dogue de Burdeos significa que cerca de 1 de cada 3 perros examinados tenía displasia de codo.
Otras formas de displasia
Hombro: menos frecuente, suele asociarse a OCD; se manifiesta como cojera anterior, rango de movimiento reducido y dolor al ejercicio.
Poliarticular o combinada: algunos perros padecen a la vez displasia de cadera y de codo, agravando los problemas de movilidad.
Herencia poligénica: no todos los portadores desarrollan síntomas (Mäki et al., Animal Science, 2002).
La artrosis (u osteoartritis) es una enfermedad articular crónica y progresiva que degrada el cartílago, inflama la articulación y causa dolor persistente. A diferencia de la displasia, presente desde el crecimiento, la artrosis aparece con la edad o tras un traumatismo, malformación o sobrecarga articular.
Imagina una bisagra metálica oxidándose: pierde flexibilidad, rechina y se bloquea. Eso es exactamente lo que ocurre en una articulación artrósica.
Mecanismos clínicos
Adelgazamiento del cartílago: pérdida de colágeno y proteoglicanos.
Fragmentos de cartílago en la articulación: desencadenan respuesta inflamatoria.
Inflamación sinovial: liberación de citocinas, prostaglandinas y leucotrienos que perpetúan el dolor.
Enzimas destructoras (MMP, agrecanasas): aceleran la degradación del cartílago.
Alteraciones óseas: engrosamiento del hueso subcondral y formación de osteofitos.
de Bakker E, et al. (2017, Vet Rec.) confirmaron que los perros artrósicos presentan niveles elevados de biomarcadores inflamatorios en el líquido sinovial, destacando el papel central de la inflamación.
Síntomas frecuentes
Rigidez matutina que mejora al caminar unos minutos.
Cojera más intensa tras el esfuerzo o al final del día.
Pérdida de interés por jugar o correr.
Aislamiento, mayor necesidad de sueño, cambios de comportamiento (gruñidos al tocar la articulación).
Cualquier raza puede desarrollar artrosis con el tiempo, pero las razas grandes y de crecimiento rápido tienen mayor riesgo. Varios estudios apuntan también a diferencias por sexo, con mayor prevalencia en machos.
A diferencia de la displasia, que afecta claramente a ciertas líneas (Dogue de Burdeos, Rottweiler, Boyero de Berna), la artrosis es mucho más universal: afecta tanto a las grandes razas predispuestas como a los perros pequeños con sobrepeso.
La displasia es una causa estructural, presente desde la juventud.
La artrosis es una consecuencia progresiva, que aparece más tarde, frecuentemente como resultado de esa malformación.
Comparativa: Displasia vs Artrosis en perros
Criterio
Displasia
Artrosis
Edad de aparición
Perro joven (6-24 meses)
Adulto o senior (>7 años)
Causa principal
Malformación hereditaria
Desgaste + inflamación
Síntomas
Cojera precoz, marcha inestable, rechazo del esfuerzo
Rigidez, dolores crónicos
Diagnóstico
Radiografías precoces
Palpación + imagen médica
Evolución
Predispone a la artrosis
Progresión irreversible
Por qué el diagnóstico veterinario es imprescindible
Un perro que cojea o tiene rigidez articular puede sufrir diversas afecciones: esguince, rotura de ligamento cruzado, luxación, artrosis o displasia. Solo el veterinario puede establecer un diagnóstico fiable.
Métodos diagnósticos habituales
Palpación y exploración física: el veterinario busca dolor, crepitación y pérdida de rango articular.
Pruebas de imagen:
Radiografías para detectar osteofitos, laxitud o anomalías de crecimiento.
TAC o RMN para identificar lesiones de cartílago e incongruencias articulares con mayor detalle.
Escalas validadas: como el Canine Brief Pain Inventory (CBPI) y el Liverpool Osteoarthritis in Dogs (LOAD), para medir objetivamente el dolor y la limitación funcional.
Un diagnóstico temprano es clave: cuanto antes se actúe, más se puede ralentizar la progresión hacia una artrosis severa.
Claves para prevenir la displasia y la artrosis
Cribado precoz (cachorro 6-12 meses)
Control del peso desde el crecimiento
Ejercicio suave y regular
Omega-3 de origen marino (EPA+DHA)
Rehabilitación tras el diagnóstico
Displasia
Selección de reproductores: programas de cribado radiográfico para reducir la transmisión genética.
Cirugías correctoras: triple osteotomía pélvica o prótesis de cadera en casos graves.
Rehabilitación funcional: fisioterapia, ejercicios dirigidos e hidroterapia.
Artrosis
Control del peso: la obesidad casi duplica el riesgo de artrosis grave.
Ejercicio suave y regular: paseos, natación, cinta acuática.
Fisioterapia y osteopatía: para mejorar el rango de movimiento.
Suplementos articulares: Omega-3, aceite de mejillón verde, aceite de alga, etc.
Los ácidos grasos EPA y DHA de origen marino (aceite de pescado, mejillón verde, algas) son esenciales para la salud articular:
Acción antiinflamatoria: modulan las enzimas COX y LOX, responsables de la [REDACTED] de mediadores inflamatorios.
Reducción de citocinas proinflamatorias (IL-1, TNF-α).
Protección del cartílago: frenan la destrucción de colágeno y proteoglicanos.
Eficacia clínica demostrada: mejoran la movilidad y reducen el dolor.
Los Omega-3 son los complementos alimenticios más eficaces para reducir los dolores articulares de los perros en comparación con otros suplementos como el colágeno, los cannabinoides (CBD), la glucosamina y la condroitina.
La displasia y la artrosis son afecciones distintas pero estrechamente vinculadas.
La displasia es un defecto de construcción articular presente desde el crecimiento.
La artrosis es una enfermedad de destrucción progresiva que aparece con la edad o como consecuencia de una displasia sin tratar.
Detección precoz, control del peso, actividad adaptada y aporte de nutrientes protectores como los Omega-3 son fundamentales para preservar la movilidad y la calidad de vida del perro.
Referencias científicas
Swenson L, Audell L, Hedhammar Å. Prevalence and inheritance of and selection for hip dysplasia in seven breeds of dogs in Sweden and benefit: cost analysis of a screening and control program. JAVMA. 1997;210(2):207–214.
Mäki K, Groen AF, Liinamo AE, Ojala M. Genetic variances, trends and mode of inheritance for hip and elbow dysplasia in Finnish dog populations. Animal Science. 2002;75(2):197–207. doi:10.1017/S1357729800053001.
Roels J, Genevois J-P, Fostier-Humbert M, Porsmoguer C, Blondel M, Chanoit G, Fau D, Cachon T. Prevalence of elbow dysplasia in 13 dog breeds in France: a retrospective radiographic study (2002–2022). Am J Vet Res. 2024;85(12). doi:10.2460/ajvr.23.12.0290.
de Bakker E, Stroobants V, Van Dael F, Van Ryssen B, Meyer E. Canine synovial fluid biomarkers for early detection and monitoring of osteoarthritis. Veterinary Record. 2017;180(13):328–329. doi:10.1136/vr.103982.
Anderson KL, O'Neill DG, Brodbelt DC, Church DB, Meeson RL, Sargan D, Summers JF, Zulch H, Collins LM. Prevalence, duration and risk factors for appendicular osteoarthritis in a UK dog population under primary veterinary care. Sci Rep. 2018 Apr 4;8(1):5641. doi: 10.1038/s41598-018-23940-z. PMID: 29618832; PMCID: PMC5884849.
Barbeau-Grégoire M, Otis C, Cournoyer A, Moreau M, Lussier B, Troncy E. A 2022 Systematic Review and Meta-Analysis of Enriched Therapeutic Diets and Nutraceuticals in Canine and Feline Osteoarthritis. Int J Mol Sci. 2022;23(18):10384. doi:10.3390/ijms231810384.
Hazewinkel HAW. Elbow dysplasia; definitions and clinical diagnoses. In: Proceedings of the 23rd Annual Meeting of the International Elbow Working Group. 2008:8–12.
Cet article a été rédigé par l'équipe R&D du Laboratoire Sensilia, expert en nutrition animale.
Displasia vs artrosis en perros: diferencias y cómo prevenirlas