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    Perro joven con displasia y perro senior con artrosis: dos afecciones articulares distintas pero relacionadas.

    Artrosis o displasia en el perro: ¿cuáles son las diferencias?

    Artrosis o displasia en el perro: orígenes, síntomas y relación. Diagnóstico veterinario, prevención (peso, actividad) y papel de los Omega-3 para preservar la movilidad.

    Pauline Durepaire

    Published in

    Salud articular del perro
    Artrosis Canina
    Displasia Canina

    Índice

    1. Displasia en perros: un defecto articular desde el crecimiento

    2. Artrosis canina: enfermedad articular degenerativa

    3. Displasia y artrosis: dos afecciones relacionadas

    4. Por qué el diagnóstico veterinario es imprescindible

    5. Cómo prevenir la displasia y la artrosis

    6. El papel clave de los Omega-3

    ¿Tu perro cojea, tiene dificultades para saltar al coche o se levanta con esfuerzo por las mañanas? Muchos dueños piensan enseguida en artrosis. Pero existe otra causa frecuente de dolor articular: la displasia.

    Ambas afecciones causan problemas de movilidad, pero sus orígenes y mecanismos son muy distintos. Entender la diferencia es fundamental para obtener un diagnóstico preciso, adaptar la prevención y aplicar el tratamiento adecuado.

    Lee nuestra guía completa sobre la artrosis canina

    Displasia en perros: un defecto articular desde el crecimiento

    La displasia es una malformación articular que se desarrolla durante el crecimiento del cachorro. Afecta principalmente a la cadera y el codo, aunque puede involucrar otras articulaciones.

    En un perro afectado, la cabeza del fémur no encaja bien en la cavidad pélvica, o los huesos del codo no se articulan de forma correcta.

    Imagina una puerta mal ajustada en sus bisagras: se mueve, rechina y se desgasta rápido. Eso es exactamente lo que sufre la articulación de un perro con displasia.

    Mecanismos clínicos

    • Mal encaje articular: inestabilidad articular crónica.
    • Distribución desigual del peso y de las fuerzas: microtraumatismos repetidos en cada movimiento.
    • Cartílago dañado: desgaste acelerado.
    • Reacción ósea: formación de osteofitos (espolones óseos).
    • Inflamación: los fragmentos de cartílago desencadenan una sinovitis (inflamación de la membrana sinovial que protege las articulaciones con cavidad, es decir, las articulaciones sinoviales).

    Hazewinkel (2008) subraya que la displasia es multifactorial: genética, velocidad de crecimiento, alimentación y sobrepeso influyen en su aparición.

    Displasia de cadera

    La displasia de cadera consiste en un mal encaje entre la cabeza del fémur y el acetábulo (la cavidad de la pelvis que normalmente aloja la cabeza femoral). Cuando esta cavidad es poco profunda o está mal formada, la articulación se vuelve inestable.

    Investigadores han demostrado que la displasia de cadera puede afectar hasta al 50 % de los perros en ciertas líneas antes de la instauración de programas de cribado.
    Swenson et al.

    Síntomas habituales:

    • Cojera intermitente desde joven (6–12 meses).
    • Marcha bamboleante con oscilación de la pelvis.
    • Dificultad para levantarse después del descanso.
    • Reticencia a subir al coche, correr durante mucho tiempo o subir escaleras.
    • Cansancio rápido después del ejercicio.

    Displasia de codo

    La displasia de codo engloba varias anomalías del desarrollo que alteran la mecánica entre húmero, radio y cúbito. Las formas principales son:

    • FCP (Proceso Coronoideo Fragmentado): fragmento óseo que se desprende.
    • UAP (Proceso Ancóneo No Unido): defecto de osificación en parte del cúbito.
    • OCD (Osteocondritis Disecante): zona de cartílago fisurado que puede desprenderse.
    • Incongruencia articular: desalineación entre radio, cúbito y húmero.

    Síntomas frecuentes:

    • Cojera intermitente en uno o ambos miembros anteriores.
    • Rigidez después del reposo o el esfuerzo.
    • Dolor al manipular el codo.
    • Menor apoyo de peso; el perro evita cargar la pata afectada.
    • En fases avanzadas: hinchazón o calor articular.
    Un estudio reciente realizado sobre 17 861 radiografías de perros de 13 razas mostró que la displasia de codo afectaba en promedio al 11,4 % de la población estudiada.
    Roels J et al.

    Datos clínicos en Francia (2002-2022):

    • Prevalencia por raza:
      • dogo de Burdeos: 32,2 %
      • Rottweiler: 21,3 %
      • Boyero de Berna: 19,7 %
      • Cane Corso: 15,7 %
    • Diferencia entre sexos: los machos se ven afectados con más frecuencia (17,5 % frente al 10,5 % en hembras).
    • Lesiones más comunes: incongruencia articular y FCP.

    La prevalencia indica la proporción de perros afectados en una población. Una prevalencia del 32,2 % en el dogo de Burdeos significa que cerca de 1 de cada 3 perros examinados tenía displasia de codo.

    Otras formas de displasia

    • Hombro: menos frecuente, suele asociarse a OCD; se manifiesta como cojera anterior, rango de movimiento reducido y dolor al ejercicio.
    • Poliarticular o combinada: algunos perros padecen a la vez displasia de cadera y de codo, agravando los problemas de movilidad.
    • Herencia poligénica: no todos los portadores desarrollan síntomas (Mäki et al., Animal Science, 2002).

    Artrosis canina: enfermedad articular degenerativa

    La artrosis (u osteoartritis) es una enfermedad articular crónica y progresiva que degrada el cartílago, inflama la articulación y causa dolor persistente. A diferencia de la displasia, presente desde el crecimiento, la artrosis aparece con la edad o tras un traumatismo, malformación o sobrecarga articular.

    Imagina una bisagra metálica oxidándose: pierde flexibilidad, rechina y se bloquea. Eso es exactamente lo que ocurre en una articulación artrósica.

    Mecanismos clínicos

    • Adelgazamiento del cartílago: pérdida de colágeno y proteoglicanos.
    • Fragmentos de cartílago en la articulación: desencadenan respuesta inflamatoria.
    • Inflamación sinovial: liberación de citocinas, prostaglandinas y leucotrienos que perpetúan el dolor.
    • Enzimas destructoras (MMP, agrecanasas): aceleran la degradación del cartílago.
    • Alteraciones óseas: engrosamiento del hueso subcondral y formación de osteofitos.

    de Bakker E, et al. (2017, Vet Rec.) confirmaron que los perros artrósicos presentan niveles elevados de biomarcadores inflamatorios en el líquido sinovial, destacando el papel central de la inflamación.

    Síntomas frecuentes

    • Rigidez matutina que mejora al caminar unos minutos.
    • Cojera más intensa tras el esfuerzo o al final del día.
    • Pérdida de interés por jugar o correr.
    • Aislamiento, mayor necesidad de sueño, cambios de comportamiento (gruñidos al tocar la articulación).
    • Dolor crónico que empeora con el tiempo.

    ¿Cómo saber si mi perro tiene artrosis?

    Razas más predispuestas

    Cualquier raza puede desarrollar artrosis con el tiempo, pero las razas grandes y de crecimiento rápido tienen mayor riesgo. Varios estudios apuntan también a diferencias por sexo, con una prevalencia ligeramente mayor en los machos.

    A diferencia de la displasia, que afecta claramente a ciertas líneas (dogo de Burdeos, Rottweiler, Boyero de Berna), la artrosis es mucho más universal: afecta tanto a las grandes razas predispuestas como a los perros pequeños con sobrepeso.

    Razas de perros más afectadas por la artrosis.

    Displasia y artrosis: dos afecciones relacionadas

    • La displasia es una causa estructural, presente desde la juventud.
    • La artrosis es una consecuencia progresiva que aparece más tarde, a menudo como reacción a esa malformación.

    Comparativa: Displasia vs Artrosis en perros

    CriterioDisplasiaArtrosis
    Edad de apariciónPerro joven (6-24 meses)Adulto o senior (>7 años)
    Causa principalMalformación hereditariaDesgaste + inflamación
    SíntomasCojera precoz, marcha inestable, rechazo del esfuerzoRigidez, dolores crónicos
    DiagnósticoRadiografías precocesPalpación + pruebas de imagen
    EvoluciónPredisposición a la artrosisProgresión irreversible

    Por qué el diagnóstico veterinario es imprescindible

    Un perro que cojea o tiene rigidez articular puede sufrir diversas afecciones: esguince, rotura de ligamento cruzado, luxación, artrosis o displasia. Solo el veterinario puede establecer un diagnóstico fiable.

    Métodos diagnósticos habituales

    • Palpación y exploración física: el veterinario busca dolor, crepitación y pérdida de rango articular.
    • Pruebas de imagen:
      • Radiografías para detectar osteofitos, laxitud o anomalías de crecimiento.
      • TAC o RMN para identificar lesiones de cartílago e incongruencias articulares con mayor detalle.
    • Escalas validadas: como el Canine Brief Pain Inventory (CBPI) y el Liverpool Osteoarthritis in Dogs (LOAD), para medir objetivamente el dolor y la limitación funcional.

    Un diagnóstico temprano es clave: cuanto antes se actúe, más se puede ralentizar la progresión hacia una artrosis severa.

    Cómo prevenir la displasia y la artrosis

    Claves para prevenir la displasia y la artrosis
    • Cribado precoz (cachorro 6-12 meses)
    • Control del peso desde el crecimiento
    • Ejercicio suave y regular
    • Omega-3 de origen marino (EPA+DHA)
    • Rehabilitación tras el diagnóstico

    Displasia

    • Selección de reproductores: programas de cribado radiográfico para reducir la transmisión genética.
    • Cirugías correctoras: triple osteotomía pélvica o prótesis de cadera en casos graves.
    • Rehabilitación funcional: fisioterapia, ejercicios dirigidos e hidroterapia.

    Artrosis

    • Control del peso: la obesidad casi duplica el riesgo de artrosis grave.
    • Ejercicio suave y regular: paseos, natación, cinta acuática.
    • Fisioterapia y osteopatía: para mejorar el rango de movimiento.
    • Suplementos articulares: Omega-3, aceite de mejillón verde, aceite de alga, etc.
    • Terapias complementarias: masaje, láser terapéutico, acupresión.

    El papel clave de los Omega-3

    Los ácidos grasos EPA y DHA de origen marino (aceite de pescado, mejillón verde y algas) desempeñan un papel central en la salud articular:

    • Acción antiinflamatoria: modulan las enzimas COX y LOX, responsables de la producción de mediadores inflamatorios.
    • Reducción de citocinas proinflamatorias (IL-1, TNF-α).
    • Protección del cartílago: frenan la destrucción de colágeno y proteoglicanos.
    • Eficacia clínica demostrada: mejoran la movilidad y reducen el dolor.
    Los Omega-3 son los complementos alimenticios más eficaces para reducir los dolores articulares de los perros en comparación con otros suplementos como el colágeno, los cannabinoides (CBD), la glucosamina y la condroitina.
    Barbeau-Grégoire M, et al.

    Para saber más: Omega-3 e inflamación articular en perros

    Preguntas frecuentes

    Conclusión

    La displasia y la artrosis son dos afecciones articulares diferentes, pero a menudo relacionadas.

    • La displasia es un problema de construcción articular, presente desde el crecimiento.
    • La artrosis es una enfermedad de destrucción progresiva que aparece con la edad o como consecuencia de una displasia sin tratar.

    La detección precoz, un buen control del peso, una actividad adaptada y una alimentación enriquecida con nutrientes protectores como los Omega-3 permiten preservar la movilidad y mejorar la calidad de vida de los perros afectados.

    Referencias científicas

    • Swenson L, Audell L, Hedhammar Å. Prevalence and inheritance of and selection for hip dysplasia in seven breeds of dogs in Sweden and benefit: cost analysis of a screening and control program. JAVMA. 1997;210(2):207–214.
    • Mäki K, Groen AF, Liinamo AE, Ojala M. Genetic variances, trends and mode of inheritance for hip and elbow dysplasia in Finnish dog populations. Animal Science. 2002;75(2):197–207. doi:10.1017/S1357729800053001.
    • Roels J, Genevois J-P, Fostier-Humbert M, Porsmoguer C, Blondel M, Chanoit G, Fau D, Cachon T. Prevalence of elbow dysplasia in 13 dog breeds in France: a retrospective radiographic study (2002–2022). Am J Vet Res. 2024;85(12). doi:10.2460/ajvr.23.12.0290.
    • de Bakker E, Stroobants V, Van Dael F, Van Ryssen B, Meyer E. Canine synovial fluid biomarkers for early detection and monitoring of osteoarthritis. Veterinary Record. 2017;180(13):328–329. doi:10.1136/vr.103982.
    • Anderson KL, O'Neill DG, Brodbelt DC, Church DB, Meeson RL, Sargan D, Summers JF, Zulch H, Collins LM. Prevalence, duration and risk factors for appendicular osteoarthritis in a UK dog population under primary veterinary care. Sci Rep. 2018 Apr 4;8(1):5641. doi: 10.1038/s41598-018-23940-z. PMID: 29618832; PMCID: PMC5884849.
    • Barbeau-Grégoire M, Otis C, Cournoyer A, Moreau M, Lussier B, Troncy E. A 2022 Systematic Review and Meta-Analysis of Enriched Therapeutic Diets and Nutraceuticals in Canine and Feline Osteoarthritis. Int J Mol Sci. 2022;23(18):10384. doi:10.3390/ijms231810384.
    • Hazewinkel HAW. Elbow dysplasia; definitions and clinical diagnoses. In: Proceedings of the 23rd Annual Meeting of the International Elbow Working Group. 2008:8–12.

    Este artículo ha sido redactado por el equipo de I+D del Laboratorio Sensilia, experto en nutrición animal.

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