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Artrosis canina: casi uno de cada dos perros senior está afectado. Razas con mayor riesgo, señales de alarma y consejos clave para preservar la movilidad a diario.
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Salud articular del perroLa artrosis es uno de los problemas articulares más frecuentes en el perro, afectando a casi uno de cada dos animales senior según el Canine Arthritis Management (CAM).
Pero algunas razas tienen más predisposición que otras. ¿Por qué? ¿Qué señales deben alertarnos? ¿Cómo ayudar mejor a nuestro perro cuando la movilidad se convierte en un problema diario? Lo analizamos en detalle.
La artrosis es una enfermedad degenerativa articular que provoca un desgaste progresivo del cartílago, con dolor, rigidez y pérdida de movilidad.
La artrosis afecta a cerca del 80% de los perros mayores de 8 años, pero también puede aparecer mucho antes en ciertas razas, debido a factores genéticos, morfológicos o ponderales.
Una de las causas estructurales más frecuentes es la displasia, una malformación articular que aparece durante el crecimiento. Afecta principalmente a la cadera y el codo, generando un encaje deficiente entre las superficies óseas que favorece la inflamación crónica y la artrosis precoz.
Hazewinkel (2008) destaca la combinación de genética, crecimiento rápido, alimentación y sobrepeso como factores que determinan su aparición.
Descubra nuestra guía completa sobre la artrosis en el perro
Tres factores principales explican la mayor vulnerabilidad de ciertas razas:
Estos factores suelen combinarse: un perro grande, de crecimiento rápido y poco activo tiene un riesgo articular mucho mayor.
Una de las razas más populares en España, el Labrador es muy propenso a problemas de cadera y codo. Un estudio (Smith, 2006) muestra que hasta el 15% de los Labradores presentan signos de artrosis con solo 2 años, cifra que asciende al 67% a los 14 años.
Dato clave: el estudio también mostró que los Labradores con alimentación controlada desarrollaban artrosis más tarde y con menos frecuencia que los alimentados a voluntad. La artrosis apareció a los 6 años de media en el grupo sin restricción, frente a los 12 años en el grupo con dieta controlada.
Conocido por su inteligencia y versatilidad, el Pastor Alemán está muy expuesto a displasias de cadera y codo. Un gran estudio radiográfico norteamericano (Oberbauer, 2017) mostró que el 18,9% presentaban displasia de cadera y el 17,8% de codo.
Otro estudio (Witsberger, 2008) encontró que el 10,26% de los Pastores Alemanes atendidos en hospitales universitarios tenían displasia de cadera, frente al 3,52% en todas las razas.
Similar al Labrador en carácter, el Golden Retriever comparte sus debilidades articulares. Puede desarrollar problemas en hombros, caderas y codos. Su gran apetito, sin control, puede llevar al sobrepeso, un factor de riesgo clave para la artrosis.
Robusto y atlético, el Rottweiler es muy propenso a displasias de cadera y codo. Un estudio sudafricano (Kirberger, 2017) sobre más de 1 100 perros encontró una prevalencia de 22% en cadera y 39% en codo.
Otro dato interesante: las puntuaciones articulares mejoraron con el tiempo gracias a programas de selección rigurosos en cría. Sin embargo, un estudio norteamericano (Paster, 2005) reveló que las radiografías sanas se enviaban 8 veces más a la certificación OFA (certificados de salud para criadores), lo que enmascaraba una realidad más preocupante, con tasas estimadas entre el 41% y el 69%.
Con casi el 74% de displasia de cadera, el Bulldog es la raza más afectada según los datos históricos de la OFA. Su morfología compacta, patas cortas y cadera estrecha son factores agravantes.
También es propenso a la luxación de rótula, con una frecuencia muy superior a la media de otras razas según un estudio británico.
Por su tamaño gigante y crecimiento acelerado, el Gran Danés es especialmente vulnerable. Un estudio genético (Mikkola, 2021) estimó que entre el 30 y el 40% de la raza padece displasia de cadera.
También puede desarrollar osteodistrofia hipertrófica (HOD), una enfermedad ósea dolorosa en cachorros de crecimiento rápido, con fiebre, cojera y pérdida de apetito.
Tampoco están a salvo. El Teckel, por su espalda larga, o el Caniche, con predisposición a la luxación de rótula, también pueden sufrir artrosis. Los síntomas suelen ser más sutiles: rigidez al levantarse, dificultad para saltar, irritabilidad.
Si observa alguno de estos signos, consulte al veterinario para un diagnóstico precoz.
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Incorporando estos enfoques naturales al día a día de su perro, es posible cuidar su salud articular de forma integral. Consulte siempre a un veterinario antes de introducir nuevos tratamientos o complementos para asegurarse de que son adecuados para las necesidades específicas de su perro.
Todas las razas pueden desarrollar artrosis, pero algunas, especialmente las grandes, necesitan mayor atención y cuidado preventivo.
Diagnóstico precoz, control del peso, ejercicio adaptado y una buena nutrición son los pilares para proteger la movilidad del perro durante toda su vida.
Cet article a été rédigé par l'équipe R&D du Laboratoire Sensilia, expert en nutrition animale.