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    Perro mayor en la consulta veterinaria con radiografía articular de fondo, ilustrando la cojera canina y sus causas

    Mi perro cojea: ¿artrosis u otro problema?

    Mi perro cojea: ¿artrosis u otro problema? Lista de comprobación rápida (apoyo, heridas, almohadillas y uñas), causas frecuentes, urgencias, cuándo consultar, prevención y alivio.

    Pauline Durepaire

    Published in

    Salud articular del perro
    Artrosis Perro

    Índice

    1. Paso 1: ¿el perro apoya la pata?

    2. Paso 2: ¿herida o deformidad visible?

    3. Paso 3: revisar las almohadillas

    4. Paso 4: controlar las uñas

    5. Gravedad de la cojera: cómo evaluarla

    6. Causas más frecuentes de cojera en perros

    7. Cómo identificar la causa exacta

    8. Señales de urgencia: cuándo ir al veterinario de inmediato

    9. Cojera crónica y artrosis

    10. Prevención y alivio de la cojera canina

    La cojera es el motivo de consulta veterinaria más frecuente en el perro. Aunque parezca leve, casi siempre indica dolor o molestia. Los propietarios piensan instintivamente en artrosis, sobre todo en perros mayores, pero las causas pueden ser muy variadas: traumatismos, luxaciones, roturas de ligamentos, heridas, problemas neurológicos o metabólicos.

    Saber observar a su perro y reconocer cuándo acudir al veterinario puede marcar una diferencia real en su bienestar.

    Paso 1: ¿el perro apoya la pata?

    Lo primero es comprobar si el perro apoya o no la pata en el suelo:

    • Apoya pero cojea ligeramente: dolor moderado, generalmente por esguince, herida o inicio de artrosis.
    • Camina en tres patas sin apoyar: urgencia veterinaria — puede indicar fractura, luxación de cadera o rotura del ligamento cruzado. Consulte de inmediato.

    Paso 2: ¿herida o deformidad visible?

    Examine la pata con cuidado:

    • Herida abierta: riesgo de infección; limpiar y valorar si necesita sutura.
    • Deformidad evidente: posible fractura o luxación; radiografía urgente.
    • Sangrado: vendaje provisional con antiséptico y llamada al veterinario.

    Paso 3: revisar las almohadillas

    Las almohadillas son una causa muy habitual de cojera:

    • Cuerpos extraños clavados (espina, cristal, anzuelo, piedra).
    • Heridas profundas que pueden requerir sutura.
    • Grietas o quemaduras (asfalto caliente en verano, sal en invierno).

    Extraer un objeto de las almohadillas puede requerir sedación y vendaje profesional.

    Almohadilla de perro con pequeña herida superficial, causa frecuente de cojera.

    Paso 4: controlar las uñas

    Una uña rota o arrancada puede provocar dolor intenso y cojera inmediata.

    • Si está arrancada, proteja con vendaje y consulte en menos de 48 h.
    • Si solo está fisurada, puede necesitar corte bajo sedación.

    Evaluar la gravedad de la cojera

    Los veterinarios clasifican las cojeras en grados:

    1. intermitente.
    2. constante y moderada.
    3. constante y marcada.
    4. grave con apoyo limitado.
    5. sin apoyo (urgencia).

    Cuanto mayor es el grado, mayores son el dolor y la urgencia. A partir del grado 3, acuda al veterinario sin demora.

    Causas más frecuentes de cojera en perros

    Las causas son muy variadas y se agrupan en tres categorías: ortopédicas, neurológicas y otras causas (infecciosas, tumorales, metabólicas).

    Causas ortopédicas

    Artrosis

    La artrosis es la causa más habitual de cojera crónica en el perro senior. Implica una degeneración progresiva del cartílago articular, que se adelgaza y pierde su función amortiguadora. La fricción ósea desencadena inflamación (sinovitis) y rigidez.

    Los perros artríticos suelen presentar cojera intermitente, más intensa al levantarse o tras el ejercicio.

    Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA)

    El ligamento cruzado anterior estabiliza la rodilla. Su rotura provoca inestabilidad articular y una cojera brusca y severa. Es frecuente en perros deportivos, activos o con sobrepeso.

    Sin cirugía, la inestabilidad acelera la aparición de artrosis secundaria.

    Luxación de cadera

    La luxación ocurre cuando la cabeza femoral sale de la cavidad de la cadera. Suele deberse a un traumatismo, como un accidente o una caída. Provoca cojera súbita e incapacidad para apoyar la pata.

    Debe confirmarse por radiografía y habitualmente requiere intervención quirúrgica.

    Luxación de rótula

    Común en razas pequeñas (Yorkshire, Chihuahua, Spitz), consiste en el desplazamiento de la rótula fuera de su canal. La cojera es intermitente: el perro levanta la pata unos segundos y luego vuelve a caminar con normalidad.

    Si no se trata, puede derivar en artrosis.

    Displasia (cadera o codo)

    La displasia es una malformación del desarrollo articular: la cadera o el codo no encajan bien, generando un desgaste precoz del cartílago que favorece la artrosis. El labrador y el pastor alemán presentan una predisposición elevada.

    Los cachorros afectados pueden cojer desde los 5-6 meses.

    Osteocondrosis disecante (OCD)

    Es un trastorno del desarrollo cartilaginoso en razas grandes en crecimiento rápido. El cartílago se fisura y puede desprenderse formando un fragmento libre doloroso (frecuente en hombro o codo).

    Suele requerir cirugía precoz para prevenir la artrosis.

    Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes

    Afecta a razas pequeñas (Yorkshire, Westie, caniche enano). Consiste en una necrosis aséptica de la cabeza femoral: el hueso muere progresivamente por falta de riego sanguíneo.

    Causa cojera progresiva en el perro joven (4-12 meses). Tratamiento quirúrgico.

    Causas neurológicas

    Hernia discal

    Frecuente en razas de espalda larga (teckel, bulldog francés), la hernia se debe al desplazamiento de un disco intervertebral que comprime la médula espinal. Causa cojera, dificultad motriz e incluso parálisis. Es una urgencia si hay pérdida de apoyo o incontinencia.

    Polineuropatías hereditarias

    Razas como el Malamute o el Leonberger son propensas a enfermedades degenerativas de los nervios periféricos, que causan debilidad muscular, marcha anormal y cojeras recurrentes.

    Hipotiroidismo

    El déficit de hormonas tiroideas puede causar debilidad muscular y dolor articular, manifestándose a veces como cojera crónica con baja vitalidad general.

    Enfermedades infecciosas (neosporosis, toxoplasmosis)

    Estos parásitos afectan nervios y músculos, provocando rigidez y cojeras. La neosporosis puede ser especialmente grave en cachorros, con riesgo de parálisis progresiva.

    Enfermedades autoinmunes (ej. lupus eritematoso sistémico)

    El sistema inmunitario ataca los propios tejidos articulares y musculares, generando dolores difusos que pueden confundirse con artrosis.

    Otras causas

    Infecciones articulares

    Una bacteria puede colonizar una articulación (tras mordedura, cirugía o herida), provocando inflamación intensa y fiebre. La artritis séptica es urgencia: requiere antibioterapia y a veces lavado quirúrgico.

    Enfermedad de Lyme

    Transmitida por garrapatas y causada por Borrelia burgdorferi. Provoca cojeras migratorias (que cambian de pata) con posible fiebre y fatiga.

    Tumores óseos (osteosarcoma)

    En razas grandes (Rottweiler, Lebrel escocés), el osteosarcoma es un tumor óseo agresivo que fragiliza el hueso, causando cojera persistente e intenso dolor localizado. El diagnóstico requiere radiografía y biopsia.

    ¿Cómo identificar la causa exacta?

    Solo un examen veterinario completo puede confirmar la causa.

    • Examen clínico: observación de la marcha, palpación y pruebas de movilidad.
    • Radiografías: imprescindibles para visualizar fracturas, luxaciones, displasias y artrosis.
    • TAC: muy preciso para el esqueleto.
    • Resonancia magnética: evalúa tejidos blandos (ligamentos, tendones, músculos, médula espinal).
    • Ecografía: útil para detectar lesiones tendinosas o musculares.
    Veterinario examinando a un perro mayor con radiografía articular, para identificar el origen exacto de la cojera.

    Señales de urgencia: cuándo ir al veterinario de inmediato

    • El perro no apoya ningún peso en la pata.
    • Deformidad visible en un miembro.
    • Herida profunda con sangrado abundante.
    • Dolor intenso con gemidos o llanto.
    • Cojera acompañada de fiebre (posible infección).
    Lo esencial
    • Comprobar si el perro apoya la pata
    • Buscar herida o deformidad (fractura/luxación)
    • Revisar almohadillas (herida, quemadura, cuerpo extraño)
    • Controlar las uñas (arrancada/fisurada)
    • Evaluar la gravedad de la cojera
    • Consultar al veterinario

    Cojera crónica y artrosis

    En el perro senior, la artrosis es la causa más frecuente de cojera crónica y se manifiesta mediante:

    • rigidez matutina,
    • cojera intermitente que mejora al entrar en calor,
    • reducción progresiva de la actividad.

    Cómo prevenir y aliviar la cojera en el perro

    La cojera no es inevitable: un abordaje precoz y global suele permitir reducir el dolor, ralentizar la progresión de las enfermedades articulares y mejorar la calidad de vida del perro. Estas son las estrategias con mayor respaldo científico.

    1. Control del peso: la primera prioridad

    El sobrepeso es uno de los factores que más agravan la cojera. Cada kilo de más aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones, acelera el desgaste del cartílago y potencia la inflamación.

    Un estudio demostró que los Labradores mantenidos en un peso óptimo desarrollaban signos de artrosis 3 años más tarde que sus congéneres con sobrepeso.
    Kealy et al.

    El control del peso se apoya en una dieta adaptada, raciones calculadas y un seguimiento regular de la condición corporal del perro.

    Mantener al perro en su peso ideal es una de las intervenciones más eficaces y económicas para proteger sus articulaciones.

    2. Ejercicio adaptado a sus necesidades

    El movimiento es clave para mantener la musculatura, estabilizar las articulaciones y conservar la flexibilidad de tendones y ligamentos. Eso sí, debe ajustarse a la edad, la raza y el estado de salud del perro.

    • Evitar suelos resbaladizos: parqué, azulejo o escaleras empinadas aumentan el riesgo de caídas y empeoran las lesiones.
    • Optar por actividades de bajo impacto: paseos cortos y frecuentes (mejor varias salidas diarias que una larga), natación, marcha en terreno blando (hierba, arena).
    • Ajustar la intensidad: un perro con artrosis tolera mejor varios paseos de 15 minutos al día que una sola caminata de una hora.

    El sedentarismo es perjudicial: un perro poco activo pierde masa muscular, lo que agrava la inestabilidad articular.

    3. Complementos articulares

    Los nutracéuticos articulares se han convertido en un recurso esencial para las cojeras crónicas, sobre todo en casos de artrosis. Los más respaldados por la ciencia son:

    • Omega-3 (EPA+DHA): presentes en aceite de mejillón verde, aceite de alga y aceites de pescado (anchoa, krill, salmón...). Reducen la producción de mediadores inflamatorios (prostaglandinas, leucotrienos).
    Los Omega-3 producen una mejora significativa de la movilidad en los perros con artrosis.
    Barbeau-Grégoire M et al.
    • Aceite de mejillón verde de Nueva Zelanda: especialmente rico en Omega-3 de cadena larga y en ETA (ácido eicosatetraenoico), con propiedades antiinflamatorias complementarias.
    • Otros complementos: CBD, harpagofito, cúrcuma, entre otros.

    Los complementos no sustituyen el tratamiento veterinario, pero constituyen una estrategia complementaria a largo plazo, bien tolerada y con pocos efectos secundarios.

    Comparativa de complementos articulares para el perro

    4. Rehabilitación funcional: fisioterapia e hidroterapia

    La rehabilitación canina ha crecido mucho en los últimos años, con resultados alentadores en el manejo de la cojera.

    • Fisioterapia: ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos suaves y trabajo de propiocepción (equilibrio y coordinación).
    • Hidroterapia: cinta sumergida o natación guiada. El agua descarga las articulaciones mientras permite un trabajo muscular eficaz.

    Estas técnicas deben estar siempre supervisadas por un veterinario o fisioterapeuta animal cualificado.

    5. Revisiones veterinarias periódicas

    Un perro de riesgo (raza grande, displasia confirmada o perro mayor) debería someterse al menos a una revisión veterinaria anual que incluya:

    • Evaluación clínica de la movilidad y las articulaciones.
    • Control del peso con orientación nutricional.
    • Radiografías de seguimiento de la artrosis si es necesario.
    • Ajustes del tratamiento (añadir o retirar antiinflamatorios, revisar el plan de rehabilitación).

    El seguimiento periódico permite detectar a tiempo los signos de deterioro y adaptar rápidamente el tratamiento.

    6. Pequeños cambios en casa que marcan la diferencia

    Más allá del tratamiento médico, algunos ajustes sencillos en el hogar pueden reducir el dolor y evitar recaídas:

    • Alfombras antideslizantes en suelos lisos.
    • Rampa para acceder al coche o a superficies elevadas.
    • Elevar ligeramente el comedero para reducir la tensión cervical.
    • Una cama ortopédica viscoelástica, firme y confortable.

    FAQ

    Conclusión

    La cojera en el perro es una señal de alerta que nunca hay que ignorar. Sea cual sea su origen (traumatismo, problema ortopédico, neurológico o artrosis), siempre indica un dolor que afecta al bienestar y la movilidad del animal.

    Un diagnóstico veterinario temprano, combinado con un abordaje integral (control del peso, ejercicio adaptado, complementos articulares, rehabilitación), suele permitir ralentizar la progresión y mejorar de forma duradera la calidad de vida del perro.

    Como dueño, tiene un papel fundamental: detectar los primeros síntomas, adaptar el entorno de su compañero y aplicar una prevención activa para que conserve su movilidad el máximo tiempo posible.

    Referencias científicas

    • Kealy RD, Lawler DF, Ballam JM, Lust G, Biery DN, Smith GK, Mantz SL. Evaluation of the effect of limited food consumption on radiographic evidence of osteoarthritis in dogs. J Am Vet Med Assoc. 2000 Dec 1;217(11):1678-80. doi: 10.2460/javma.2000.217.1678. PMID: 11110459.
    • Barbeau-Grégoire M, Otis C, Cournoyer A, Moreau M, Lussier B, Troncy E. A Systematic Review and Meta-Analysis of Enriched Therapeutic Diets and Nutraceuticals in Canine and Feline Osteoarthritis. Int J Mol Sci. 2022;23(18):10384. doi:10.3390/ijms231810384.
    • Marsolais GS, Dvorak G, Conzemius MG. Effects of postoperative rehabilitation on limb function after cranial cruciate ligament repair in dogs. J Am Vet Med Assoc. 2003;222(6):762-766. doi:10.2460/javma.2003.222.762.

    Este artículo ha sido redactado por el equipo de I+D del Laboratorio Sensilia, experto en nutrición animal.

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